Scroll Top
19th Ave New York, NY 95822, USA

¿Tienen que caernos bien los protagonistas de una novela?

tienen-que-caernos-bien-los--protagonistas-de-una-novela

¿Alguna vez habéis leído una novela en la que el protagonista no os cayera simpático? ¿Y os ha gustado?

Muchas veces, cuando leo una reseña, me encuentro con comentarios de ese tipo, lectores que critican una historia porque el protagonista les cayó mal. Y yo me pregunto, ¿los protagonistas de una novela tienen que ser simpáticos para que esta esté bien escrita?

En mi opinión, no

Yo no lo creo.

Me parece que los protagonistas de una novela pueden ser cualquier cosa, desde simpáticos y amables hasta oscuros y retorcidos. Pueden tener buenas intenciones o las peores, pueden ser gente admirable o auténticos bastardos, y eso no afecta a la calidad de la historia ni a lo mucho o poco que me guste (la historia, digo, no el protagonista, que lo puedo detestar muy fuerte).

Los lectores y los personajes

Algunos lectores pueden preferir protagonistas simpáticos, mientras que otros pueden disfrutar más con personajes retorcidos y complicados.

Lo cierto es que la gente tiende a sentirse atraída por personajes con los que puede empatizar o en cuyos zapatos se siente cómoda porque le gusta verse en ellos. Todos queremos ser el héroe simpático o la heroína valiente y ninguno querría imaginarse convertido en  un sociópata, un asesino o un borracho violento. Pero ¿qué tiene eso que ver con que el personaje esté bien dibujado?

Me parece que es mucho más difícil crear un protagonista antipático, que provoque el rechazo del lector y, aun así, le haga seguir leyendo, que un dechado de virtudes que lo lleva de la mano. Lo que, por supuesto, no quita que haya grandes personajes que sean todo simpatía; que nadie me malinterprete, lo que intento decir es que ambas cosas, antipatía y calidad, no están relacionadas.

La evolución en la simpatía hacia los protagonistas antipáticos

Un protagonista antipático, por llamarlo de alguna manera, puede ofrecer otro aliciente que los personajes simpáticos no permiten (o no suelen permitir), y es la evolución de los sentimientos que despiertan en los lectores.

Con mi segunda novela,  Zed está muerto, hubo varios lectores que me dijeron que uno de los protagonistas les caía fatal hasta que la novela avanzó y acabaron tomándole cariño y entendiendo por qué era como era. Seguir a un personaje hasta llegar a entender su forma de ser y sus recovecos en el alma me parece una experiencia magnífica que un protagonista simpático no nos ofrece, porque, a no ser que de un giro se convierta en uno de esos villanos de novela, no va a tener más claroscuros que los que vemos de entrada.

Así que, ¿cómo tienen que ser los protagonistas de una novela?

Un buen protagonista debe ser interesante y complejo, su personalidad y sus acciones deben aporten profundidad y resultar creíbles con su manera de ser, el conflicto en el que se ve envuelto y la trama general de la novela.

Algunos de los personajes más antipáticos

Humbert Humbert, Lolita (1955), de Vladímir Nabókov

Esta novela se ha convertido en una obra polémica por motivos evidentes en los que no voy a entrar porque me aburre mucho el revisionismo y porque nunca consideré esta historia como una novela de amor (tócate las narices), pero hay que admitir que nos ofrece uno de los protagonistas más odiosos de toda la literatura.
Humbert Humbert es un cretino que pretende venderse como un intelectual encantador e inocente. Es misógino (obvio), manipulador, egoísta, obsesivo y violento. Adorable, vamos.

Patrick Bateman, American Psycho (1991), de Bret Easton Ellis

Muchos ya conocéis mi antipatía absoluta hacai Patrick Bateman, a quien dediqué una oda a los asesinos literarios, porque, por muy desagradable que sea, es uno de los mejores protagonistas antipáticos que se han creado nunca.
Aun sin contar su ligera psicopatía, que lo convierte en un asesino despiadado y cruel, Patrick Bateman es un yuppie narcisista y engreído que se cree superior al resto del mundo, obsesionado con su apariencia, drogadicto, violento. misógino, clasista y racista.

Ignatius J. Reilly, La conjura de los necios (1980), de John Kennedy Toole

El protagonista de esta novela puede llegar a resultar entrañable en algunos momentos, y también es un auténtico capullo que se ampara en su visión del mundo para comportarse de manera egoísta con todos los que lo rodean. Maltrata a su madre, se cree superior y es un vago redomado que espera que lo hagan todo por él, cual emperador en sus dominios.

Rodión Raskólnikov, Crimen y castigo (1866), de Fiódor Dostoyevski

Amparado en su pobreza y en la injusticia del mundo, Raskólnikov decide cometer robos contra su casera para obtener dinero, la engaña, la manipula y, más tarde, la asesina de forma brutal para evitar que lo demande. Cuando la hermana descubre el cadáver, también la asesina

Es un hombre que se considera una víctima y se regodea en su desgracia sin percatarse de la de los demás, si bien luego se ahoga con sus propias crisis existenciales.

En resumen

Un lector puede preferir héroes o villanos, puede enamorarse de personajes simpáticos y encantadores o bucear en las profundidades de los más desagradables, todos tenemos derecho a nuestros propios gustos y opiniones y así debe ser, pero creo que deberíamos alejarnos de la idea de que una historia con un personaje simpático es mejor que una con uno detestable. Piensa que si tan mal te cayó es que te lo creíste, y si te lo creíste es que estaba bien escrito. ¿No te parece?

¿Qué tipo de personajes prefieres tú, simpáticos o antipáticos? ¡Cuéntamelo!

¡Felices lecturas!

Foto de Rishabh Dharmani en Unsplash

7 Comentarios

FERNANDO
Responder
febrero 22, 2023 at 11:57 am

Es importante que el protagonista transmita, eso sí, que no deje indiferente. A partir de ahí, yo también prefiero a los villanos y a la gente “difícil”. En el fondo se disfruta más.

    Ara Rufo
    Responder
    febrero 22, 2023 at 12:18 pm

    Estoy totalmente de acuerdo contigo, Fernando. Un protagonista debe transmitir y creo que los villanos y personajes “no simpáticos” son mucho más atractivos y difíciles de crear que un protagonista encantador y estupendo.
    Gracias por tu comentario 😉

Emma Glondys
Responder
febrero 22, 2023 at 2:11 pm

Estoy totalmente de acuerdo contigo. Lo que sí no puede transmitir un personaje es indiferencia.

    Ara Rufo
    Responder
    febrero 22, 2023 at 2:35 pm

    Gracias por tu comentario, Emma.
    Para mí, un personaje que provoque indiferencia en el lector es pecado mortal, igual que una trama que provoque el mismo efecto. Eso sí que indica una novela mal escrita.
    Un abrazo.

Lebasi
Responder
febrero 22, 2023 at 3:49 pm

¡Hola! Siempre un personaje con carácter o alguna actitud “pícara-diferente-difícil” engancha más y hace más amena la lectura. Lo que no significa que me caigan mal, solo que lo diferente atrapa je, je… No creo que sea cuestión de caer mal sino de tener carisma, ¿no?
¡Saludos! Muack

    Ara Rufo
    Responder
    febrero 23, 2023 at 9:03 am

    Absolutamente, Lebasi.
    Yo estoy contigo en que los personajes difíciles me resultan más atractivos y hacen que una novela me enganche más que los héroes absolutos. Por eso no entiendo la gente que lo entiende al contrario. Es cuestión de gustos.
    ¡Un abrazo!

Escribe un comentario

SUSCRÍBETE A LA NEWSLETTER

Información sobre protección de datos

Responsable: Arantxa Rufo
Fin del tratamiento: Controlar el spam, gestión de comentarios
Legitimación: Tu consentimiento
Comunicación de los datos: No se comunicarán los datos a terceros salvo por obligación legal.
Derechos: Acceso, rectificación, portabilidad, olvido.
Contacto: info@arantxarufo.com.
Información adicional: Más información en nuestra política de privacidad.

ÚLTIMOS ARTÍCULOS

21 Feb: La novela negra en la cultura popular, una influencia clave

¿Te has fijado en el modo en que las historias de género negro tienen tanto éxito en tantos ámbitos de la cultura?

20 Feb: Más allá de las novedades, en el periódico El día

Regreso a la columna en el periódico @eldia_es para hablar sobre todo eso que estamos dejando atrás. ¿Hay vida más allá de las novedades?